Erecciones matutinas = Buena salud

Erecciones matutinas, ¿Por qué ocurren?

“BIP-BIP, BIP-BIP”… La alarma despertador del móvil suena. Todavía acostado y en trance, estiras la mano, agarras el móvil e intuitivamente apagas la alarma. Justo entonces una parte de ti te anima con gran fervor a dormir un poco más: “Venga, cierra los ojos. Sólo serán 2 minutos más”. Sin embargo sabes que esa parte ya te ha engañado muchas veces, nunca son 2 minutos. Decides apechugar y, empezando a adquirir ya cierto desvelo, te incorporas en la cama justo al mismo tiempo que pareces advertir que tienes dormida una parte de tu cuerpo. Un instante después te das cuenta que no tienes dormido nada: se trata de una erección.

Estoy convencido de que el 99% de los hombres afirmarían haber pasado alguna mañana de su vida, por una situación similar. Y, posiblemente, como decía Fernando Tejero encarnando a Emilio en una conocida serie televisiva, “el 1% restante mienten”.

¿Pero por qué nos sucede esto? ¿Somos unos depravados que sólo hacemos que tener sueños eróticos? Pues parece que no tiene porque ser así, hay una explicación.

Según Miren Larrazábal, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, un hombre tiene de 4 a 5 erecciones en una noche que coinciden con las fases de sueño REM (es la etapa que se caracteriza por un mayor movimiento ocular y en la que hay una alta actividad fisiológica general). Sin embargo, estas erecciones no tienen porqué tener nada que ver con sueños eróticos ni con actividad sexual. Los hombres, especialmente los más jóvenes, podemos despertar con una erección que coincide con alguna de estas cuatro o cinco erecciones que tenemos durante la noche.

Además, las erecciones matinales están influenciadas porque durante el sueño nocturno se elevan los niveles de testosterona, llegando al mayor nivel a primeras horas de la mañana. Esto, juntamente con la gran acumulación de orina en la vejiga (cosa habitual tras 7 u 8 horas sin evacuar) puede estimular una erección.

Por lo tanto, aquellos hombres intrigados por el asunto pueden permanecer tranquilos ya que no significa que sean unos depravados o enfermos sexuales porque, como vemos, las erecciones matinales tienen una explicación fisiológica y no suponen ningún problema. Sin embargo, como detalla la imagen con cierto humor, lo más complicado de estas situaciones es tener que orinar. Inclinarse puede estar bien, aunque otro truco puede ser, si las ganas de orinar nos lo permiten, esperar unos minutos a que el asunto pierda turgencia.

Erecciones matutinas = Buena salud

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¿A qué se debe esto y por qué ocurre?

Todos los hombres, cuando dormimos, tenemos erecciones. A menudo despertamos con el pene en erección.

Fisiológicamente el pene, en estado de flaccidez, está parcialmente lleno de sangre venosa; la sangre venosa tiene una cantidad de oxígeno baja con lo que los tejidos del pene tienen poca vitalidad. Cuando el pene tiene una erección entra sangre arterial al pene, sangre con alto contenido en oxígeno, por lo que los tejidos recuperan vitalidad y se produce la regeneración tisular necesaria para que el pene funcione correctamente.

Es como un mecanismo que debe estar bien engrasado para funcionar bien. De hecho se dice que “las erecciones son buenas para tener erecciones”, es decir que cuantas más veces se rellene el pene de sangre, mejor funcionará cuanto tenga que hacerlo.

Nuestra actividad sexual es discontinua e impredecible y a menudo pasamos días sin tener un contacto sexual, con lo que el pene pasa mucho tiempo en estado de flaccidez, es decir con baja oxigenación, lo que conlleva un posible deterioro del mecanismo de la erección.

Sin embargo, la naturaleza, que es sabia, tiene una solución para evitarlo: se producen erecciones automáticas durante el sueño, pero no de vez en cuando, sino en cada fase REM del sueño.

El sueño REM es un sueño profundo que se llama así porque se producen movimientos rápidos de los ojos (Rapid Eye Movements). Existen normalmente cuatro o cinco fases de sueño REM a lo largo de cada noche que vienen a durar entre 30 minutos a una hora aproximadamente; es decir pasamos alrededor de un 30% a 40% del sueño en fase REM, lo que equivale a dos o tres horas de sueño en erección. Resulta compresible que a menudo nos despertemos en erección.

La creencia popular atribuye esta erección a las ganas de orinar o a sueños eróticos, pero no es así, se producen automáticamente en el sueño REM y tienen como objeto mantener “engrasado” el mecanismo de la erección.

Hasta tal punto estas erecciones son normales, que los médicos que nos dedicamos a las disfunciones sexuales, cuando tenemos dudas de si un varón tiene un problema de erecciones por una causa psicológica o por una causa física, nos apoyamos en el estudio de las erecciones nocturnas para aclararlo. Si las erecciones nocturnas son normales en cuanto a su número, duración y rigidez tenemos que pensar que el problema es psicológico; si por el contrario las erecciones nocturnas son escasas en número, en duración o en rigidez hay que pensar que el problema es físico.

Este estudio lo hacemos con un aparato llamado Rigiscan, un aparato portátil que el paciente se lleva a su casa, tiene dos anillas que se ajustan en el pene y que van conectadas a un pequeño ordenador. El paciente se lleva el Rigiscan a su casa y duerme con él durante tres noches. Los datos obtenidos se vuelcan en un ordenador y obtenemos un gráfico y un registro muy fiel de los que ha pasado durante la noche.

Frecuentemente las alteraciones que impiden un sueño normal dan lugar a problemas de erección; por ejemplo dormir mal por problemas de próstata –uno se tiene que levantar varias veces por la noche para orinar-, dormir mal por tener apnea del sueño –sueño interrumpido por fases de apnea y ronquidos-, por tomar pastillas para dormir –que alteran el sueño REM- o simplemente dormir pocas horas dan lugar a largo plazo a disfunción eréctil.

En conclusión, si se despierta de vez en cuando con buenas erecciones, todo va bien, si hace tiempo que no las ve, empiece a preocuparse.

Sábado 13 abr 2013
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