Marxismo Analítico (Parte 1)

“Free to Lose”, de John E. Roemer (1)

Marxismo Analítico (Parte 1)

Introducción

Acabo de terminar el libro de John E. Roemer “Free to lose, an introduction to marxist economic philosophy” (1988). A decir verdad, tenía bastantes ganas de leerlo desde hacía tiempo. Cabe decir que ni ideológica ni económicamente puedo declararme marxista, pero ¿quién puede resistirse a una obra que pretende reconstruir analíticamente los fundamentos de esta teoría económica? Más aún cuando Roemer, a pesar de remarcar el indiscutible trasfondo ético de su obra, se propone emplear las herramientas de la propia economía neoclásica. En una breve serie de entradas quisiera reseñar (bueno, algo más extenso que una simple reseña) la contribución de Roemer desde sus conceptos más destacados, obviamente, sin prescindir de una valoración crítica por otra parte más que deseable.

Así, Roemer comienza definiendo el concepto marxista de explotación en un sentido técnico. Primero define el tiempo de trabajo socialmente necesario (socially necessary labor time, o SNLT) como aquel que, dadas las tecnologías, el stock de capital y los requerimientos de consumo, es necesario para producir una cierta cantidad de una mercancía y para reproducir o amortizar el capital empleado en el proceso (en sus ejemplos, mercancía es equivalente a commodity). De aquí define el trabajo encerrado en una mercancía (labor imbodied in goods) como el tiempo de trabajo requerido para producir una unidad de la misma. Por tanto, el SNLT es el trabajo encerrado en una cesta de consumo dada. Entonces decimos que un trabajador sufre explotación si el trabajo que emplea en un proceso de producción es mayor que el trabajo encerrado en las mercancías que puede comprar con el salario percibido por dicho proceso. De esta forma, Roemer consigue redefinir uno de los puntales de la teoría marxista prescindiendo de la teoría del valor-trabajo utilizada hasta entonces, que considera errónea (como lo hace la economía ortodoxa desde los tiempos de la revolución marginalista). Aunque los conceptos que a continuación se introducen son necesarios para entender qué se define por explotación, nos centraremos en ésta en la próxima entrada.

Consideremos el ejemplo de Roemer: Supongamos una sociedad formada por 1.000 individuos, que son idénticos y tienen pleno conocimiento de las tecnologías de producción disponibles. Sólo se produce un bien, maíz, que es producido por dos inputs, trabajo y maíz (o sus semillas, que es el capital, así que tenemos el caso de un bien que a su vez constituye su propio capital). Cada individuo tiene preferencias de subsistencia: cada uno necesita consumir 1 unidad de maíz a la semana (para sobrevivir, podría decirse), pero después de eso prefiere dedicar su tiempo al ocio en vez de trabajar. Además, suponemos que cada persona desea, dado el caso, reproducir su stock de semillas inicial. Así pues, la utilidad de cada individuo es una función del maíz y del ocio consumidos. Supongamos también que el stock de capital total inicial es de 500 (K = 500). Hay dos tecnologías de producción, que llamaremos “Fábrica” y “Granja”, para las que el periodo de producción dura una semana, tal que:

Granja: 3 días de trabajo + 0 semillas → 1 unidad de maíz

Fábrica: 1 día de trabajo + 1 semilla → 2 unidades de maíz, brutas, o 1 unidad, neta

Asumamos ahora que la distribución inicial de los medios de producción, o del stock de capital es igualitaria, es decir, cada agente posee la misma dotación inicial (500/1000 = ½ uds. de maíz). Dadas las tecnologías y las preferencias de los agentes, y teniendo presente que no hay comercio, ¿cuál es el equilibrio de esta economía? En este caso, la solución es que cada agente trabaja 2 días: ½ día en la Fábrica y 1½ día en la Granja. Supongamos que no hay costes de transacción, con lo cual cada agente puede cambiar instantáneamente y sin costes de tecnología de producción. Durante ½ día un agente trabaja en la Fábrica y planta su ½ ud. de maíz, que al final de la semana dará 1 ud. de maíz neta, lo cual es suficiente para reproducir su dotación inicial de capital, ½, dejándole otro ½ para su consumo. Como dadas sus preferencias necesita consumir 1 ud. de maíz, se traslada a la Granja, donde en 1½ días produce ½ ud. de maíz (sin necesidad de emplear capital, que por otra parte ha gastado previamente). Saquemos resultados. El SNLT requerido para producir 1.000 uds. de maíz (justo para que la sociedad sobreviva, dadas las preferencias) es de 2.000 días, o desde el punto de vista individual, el SNLT necesario para producir 1 ud. de maíz es 2 días. La sociedad usará todo su stock de capital primero en la Fábrica, que en una semana dará 500 uds. de maíz, netas, empleando en ello 500 días de trabajo; mientras tanto, las restantes 500 uds. de maíz se producirán trabajando un total de 1.500 días en la Granja (recuérdese que “días” es una unidad de medida, entendida como la suma de los días trabajados por todos los agentes de la sociedad). Cónstese que si variamos la cantidad de subsistencia deseada (por ejemplo, ahora cada agente desea consumir 2 uds. en vez de 1 ud. de maíz) el SNLT también variará, por lo tanto el SNLT necesario para producir 1 ud. de maíz depende de la producción total requerida y de la fracción de esa producción que debe obtenerse utilizando la tecnología inferior (en este caso, la Granja). De forma equivalente, podríamos decir que el trabajo encerrado en 1 ud. de maíz es de 2 días.

No obstante, en el ejemplo anterior la situación es autárquica, no hay ningún tipo de intercambio entre los agentes de la economía. Ahora supongamos, retomando el ejemplo anterior, que hay dos grupos de agentes, 750 que denominamos C (compradores de trabajo) y 250 que denominamos V (vendedores de trabajo). Cada agente del grupo V trabaja ½ día en la Fábrica utilizando su ½ ud. de capital, que al final de la semana le reporta ½ ud. de maíz, neta. Como necesita otra ½ ud. de maíz para satisfacer su consumo, en lugar de ir a la Granja, decide ofrecer su trabajo a algún miembro del grupo C, o a varios de ellos. ¿Cuál será el salario real que le pagarán en esta economía? La respuesta es que los miembros del grupo C ofrecerán a los del grupo V la posibilidad de trabajar su stock de capital (de C) a cambio de un salario real de ⅓ uds. de maíz por día de trabajo (o 3 días de trabajo por 1 ud. de maíz). ¿Por qué? Con este salario, un agente V puede trabajar para 3 agentes C, empleando un total de 1½ día y obteniendo con ello ½ ud. de maíz, que es lo que le faltaba. En total, el agente V ha trabajado 2 días (como en el caso anterior). Si el salario fuese menor, el agente V preferiría trabajar en la Granja, mientras que si fuese mayor, ningún agente C estaría interesado en contratar. Ahora, por parte de C, el uso de su capital por V proporciona 1 ud. de maíz, bruta, de la cual ½ ud. se destina a la reproducción de su capital y paga un salario de ⅓ ud. de maíz * ½ día = ⅙ ud. de maíz, lo cual le deja, al final, con un beneficio de ⅓ ud. de maíz. Los ⅔ que le faltan los obtiene trabajando en la Granja trabajando 2 días, con lo cual al final los agentes C acaban trabajando también un total de 2 días, igual que los V.

Aunque el equilibrio obtenido en este caso es el mismo que en el primero, la estructura de clases difiere entre ambos. En el primer caso, cada agente trabaja para sí mismo, luego hay sólamente una clase de auto-empleados, sin división del trabajo. En el segundo equilibrio hay dos clases, C y V, y una completa división social del trabajo (algunos trabajan en la Fábrica, otros en la Granja). Nótese que en ambos casos los agentes trabajan únicamente el SNLT. Asimismo, dados los supuestos iniciales, los agentes se mostrarían indiferentes entre cualquiera de los dos equilibrios. No obstante, si suponemos que ahora sí existen costes en el intercambio de una tecnología de producción por la otra (por ejemplo, que existen costes de traslado entre la Fábrica y la Granja medidos en tiempo), entonces el equilibrio autárquico descrito antes no es factibe. De ser así, la solución eficiente será que haya división social del trabajo, con unos agentes trabajando en la Fábrica y otros trabajando en la Granja. En cualquier caso, a pesar de la estructura de clases de este equilibrio, el resultado es completamente igualitario tanto en términos del tiempo trabajado como en el del maíz consumido por los miembros de la sociedad. De aquí se deriva la primera conclusión importante de Roemer, y es que el que exista una estructura de clases no se relaciona necesariamente con una desigualdad en el bienestar final. No será ésta la primera de las conclusiones divergentes con los postulados del marxismo clásico.

Sábado 29 jun 2013
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